
Si bien es cierto que la inteligencia artificial se ha convertido en un gran aliado de los programadores en su día a día, liberándoles de tareas pesadas y ayudándoles a trabajar más rápido, no todos están en este mismo bando y opinan igual. Juanjo Valiño, desarrollador, considera que en muy poco tiempo, todo lo que había aprendido durante años ha dejado de tener el mismo valor.
Esto es algo que ha querido compartir en redes mediante un tuit bastante duro y, para bastantes programadores, una gran realidad que viven cada día.
«A los programadores nos han arrancado de cuajo nuestra identidad de la noche a la mañana», comenta. «Ya hace muchos meses que no toco una sola línea a mano, así que ya ni eso nos queda. Nos hemos quedado sin identidad», añade.
Y aunque reconoce que no está en contra de la IA (utiliza herramientas como Codex o Claude Code y le encanta poder sacar adelante en muy poco tiempo el trabajo), reconoce que cada vez necesita escribir menos código por su cuenta.
Lo cierto es que, durante años, ser programador significaba estudiar lenguajes, aprender a resolver errores nuevos, probar soluciones y estar horas delante de una pantalla hasta conseguir que algo funcionase. También había una parte de curiosidad innata por aprender y mejorar cada día.
Ahora muchas de esas tareas se las puede pedir directamente a una inteligencia artificial. Y aunque eso permite trabajar más rápido, también cambia por completo este sector. Ahora tan solo tienes que pedirle a una herramienta que haga el trabajo y comprobar después si el resultado está bien.
Para Valiño todo ha cambiado y todo aquello que te ha definido como profesional durante años ahora deja de formar parte de tu día a día.
La inteligencia artificial se convierte en un arma de doble filo para los programadores
Con respecto a este tema (IA buena o mala), hay dos claros bandos: los que están a favor y consiguen seguirle el ritmo y los que empiezan a rendirse.
Sin ir más lejos, en este último se encuentra otro desarrollador que lleva casi diez años trabajando en el sector y que ha contado cómo se encuentra en Reddit. Está preocupado por lo que pueda pasar con su profesión y pone sobre la mesa la idea de dejar la programación para dedicarse al campo.
«Todo avanza más rápido de lo que el cerebro humano puede procesar. Por primera vez en mi vida, estoy considerando seriamente dedicarme a la agricultura o cultivar mis propios alimentos. Siento de verdad que en 5 o 10 años no quedarán muchos trabajos de verdad», comenta.
«Hace apenas un año, decía: ‘Claro, la IA puede escribir código, pero no puede diseñar sistemas. Todavía se necesita un ingeniero o arquitecto sénior para supervisarlo todo». Ya no digo eso», añade.
«Ahora puede diseñar sistemas. Y en muchos casos, lo hace mejor que nosotros. A veces siento que estamos construyendo activamente lo que nos va a dejar obsoletos. Simplemente estoy cansado», finaliza.
Si bien es cierto que ese mensaje de que la IA iba a acabar con los trabajos de los desarrolladores ha cambiado por la IA va a cambiar tu forma de trabajar, su impacto está siendo enorme y todos aquellos que acaban de empezar, como los que llevan 20 o 30 años en el sector, son los que peor parados salen de este cambio.
La IA se ha convertido en una fuente de cansancio mental extremo que empieza a ser preocupante
El uso de la IA se ha convertido en un criterio de evaluación. Ya no basta con tener un buen currículum o años de experiencia; ahora hay que demostrar que sabes trabajar con la inteligencia artificial, que sabes comprobar resultados y que eres capaz de usarla en tu día a día, aprovechándola al máximo.
Por otro lado, algunas personas están sufriendo lo que han denominado como AI brain fry o directamente que se te fría el cerebro por culpa de la IA.
El problema es que esta ya forma parte del día a día de muchos y, aunque a todo el mundo le vendieron la idea de que estos chatbots como ChatGPT, Claude o Gemini, entre otros muchos, venían a hacerte la vida más fácil, la realidad es que para más del 25% de los trabajadores, la IA se ha convertido en una fuente de cansancio mental extremo que empieza a ser preocupante.
Lo definen como esa sensación de niebla en el cerebro que te deja completamente aturdido al final de la jornada laboral. No es el cansancio de toda la vida, sino algo que va más allá: dolores de cabeza, problemas para mantener el foco y una dificultad enorme para procesar información.
De forma simple, si antes necesitabas más tiempo para poder hacer tus tareas y te tomabas descansos en medio, ahora ese momento de libertad se convierte en alcanzar a hacer más trabajo.
Al final, la IA consigue meterte en un círculo vicioso. Como todo va más rápido, los empleados dependen más de la IA para seguir el ritmo. Y como dependen más de la IA, se lanzan con proyectos para los que no están preparados.
